Los desafíos que enfrenta la industria de la construcción apuntan a industrializar aún más los procesos, siendo el acero estructural una atractiva respuesta en economía y confiabilidad.

Las estructuras de acero se consideran una excelente solución para construcciones en áreas de alta sismicidad, debido su resistencia, ductilidad, y los altos estándares de calidad en la producción industrial de los componentes estructurales.

En este escenario, el uso del acero estructural -como sistema constructivo primario- brinda la oportunidad de aprovechar su alta relación resistencia/peso y su capacidad para deformarse plásticamente y absorber energía al hacerlo. Estos son algunos de los principales beneficios del acero, pero no los únicos.

Otro, por ejemplo, tiene que con la sustentabilidad. Claudio Freire, Gerente de Productos de Arrigoni Metalúrgica, explica que el acero es un material único, porque es altamente sustentable: “cuando se recicla, se convierte en acero nuevo y no en un producto inferior, dado que no se degrada y se puede reutilizar una y otra vez, convirtiéndose así en el material más reciclado del mundo”.