Si analizamos el extenso abanico de posibilidades para edificar encontramos un sinfín de ofertas en cuanto a materialidades, precios, plazos, morfologías, beneficios y un largo etcétera. Y no es menor, pues sin duda se trata de una decisión sumamente importante. ¿Cuál sería la mejor opción si el objetivo es llevar a cabo un plan constructivo rápido, adaptable, personalizado, duradero, liviano, de calidad y totalmente sustentable? La respuesta es la arquitectura modular.

Mirando un poco hacia atrás, habría que remontarse a 1833, en Australia, para encontrar la primera vivienda construida con elementos prefabricados. Sin embargo, la historia de la arquitectura modular empieza en Estados Unidos con viviendas transportables elaboradas por segmentos y que, a comienzos de 1950, pasaron a ser fijas y más voluminosas. De hecho, ya el año 1942 los arquitectos alemanes Walter Gropius y Konrad Wachmann desarrollaron un diseño de residencia llamado “Package House System”, el cual podía ser armado en menos de nueve horas. Claramente una revolución que inspiró todo lo que vino después.

Esta nueva forma de construir proliferó rápidamente por Europa y América del Norte, perfeccionando los métodos de montaje, aislación, materiales y, sobre todo, adaptándose a los tiempos actuales. Por ejemplo, factores como el cambio climático han puesto en marcha la creación de compañías que erigen obras con el objetivo de lograr el menor impacto ambiental posible, pero manteniendo siempre altos estándares de calidad para el cliente.

La finalidad de esta marca holandesa es que los edificios sean una solución al problema climático. Así, construcciones que se han desarrollado de forma modular y que pueden adaptarse a diferentes entornos y circunstancias cumplirían con esa primera y primordial misión. ¿Cómo? Llevando a cabo proyectos de alta calidad, rápidos y duraderos a partir de madera sólida (CLT). Todo, sin comprometer el diseño y preocupándose de que su impacto en huella de CO2 sea el menor posible tanto en producción como en uso.

Una demostración de este compromiso se ve en Filipinas con Finch Floating Homes, casas modulares flotantes a gusto del consumidor que posibilitarían mitigar los efectos del cambio climático en zonas de riesgo (de inundación por lluvias o crecimiento de marea) y que, además, permite acceder a viviendas de menor costo al no estar sujetas a restricciones de suelo.

Ubuild es un nuevo sistema constructivo español que combina la madera con la tecnología más avanzada, creada para simplificar la construcción de edificios y hacer más eficiente su proceso. Además, ofrece a los usuarios una mayor libertad técnica y financiera (se le pueden ir sumando espacios cuando uno quiera). ¿El resultado? Edificios sólidos, modernos, adaptables, duraderos, sustentables y respetuosos con el medio ambiente.

Las obras se ensamblan a partir de una estructura de madera sólida que tiene una modulación que facilita el montaje y ordena los espacios interiores. En cuanto a la estética, surge del propio proceso constructivo. De esta manera, se podría levantar una cabaña de fin de semana, una vivienda residencial de alta calidad, un almacén o un teatro. Esto, por medio de niveles de configuración constructiva en orden ascendente (básico, medio, alto y máximo).

La firma japonesa MUJI lleva años contribuyendo al sector inmobiliario, ya sea diseñando diferentes hoteles o con propuestas como China House Vision. Ahora ha lanzado su primera casa prefabricada, cuya versión cuenta con un solo piso y fue bautizada como Plain House. El primer ejemplar, que se encuentra en Isumi (Japón), presenta un estilo minimalista destacando el diseño multifuncional como una de sus grandes características.

Adentrándonos en la planta, ésta presenta una estructura sin columnas, escaleras ni divisiones fijas, con suelos y muebles de madera de cedro que combinan con las paredes blancas. Afuera, en tanto, cuenta con una gran terraza para fomentar la vida interior y exterior. Ambos espacios se retroalimentan y cumplen la función de gran perímetro, donde la única zona que presenta un quiebre en los límites de uno y otro es un segmento hundido que creando un espacio de encuentro alrededor del fuego.

El estudio londinense Boano Prišmontas, adaptándose a las consecuencias del coronavirus y aprovechando el boom del teletrabajo, ha creado una oficina de madera prefabricada que se puede montar en un día. Llamado “My Room in the Garden”, el espacio modular fue diseñado para proporcionar un sitio de oficina fuera de la vivienda propiamente tal para las personas que trabajan en su casa de forma regular. La idea es que se puedan construir en una variedad de tamaños para adaptarse a los jardines, callejones exteriores o incluso en los techos.

La más pequeña tiene un área de 1,8 x 2,4 metros y mide 2,5 de alto (que es lo más alto que puede tener una estructura en el Reino Unido sin requerir permiso de construcción). Fabricadas digitalmente a partir de madera certificada de origen sostenible, las cápsulas se conciben como una excelente alternativa para trabajar en casa, pero en un espacio independiente que no interfiera con el funcionamiento diario del hogar.

El estudio londinense Boano Prišmontas, adaptándose a las consecuencias del coronavirus y aprovechando el boom del teletrabajo, ha creado una oficina de madera prefabricada que se puede montar en un día. Llamado “My Room in the Garden”, el espacio modular fue diseñado para proporcionar un sitio de oficina fuera de la vivienda propiamente tal para las personas que trabajan en su casa de forma regular. La idea es que se puedan construir en una variedad de tamaños para adaptarse a los jardines, callejones exteriores o incluso en los techos.

La más pequeña tiene un área de 1,8 x 2,4 metros y mide 2,5 de alto (que es lo más alto que puede tener una estructura en el Reino Unido sin requerir permiso de construcción). Fabricadas digitalmente a partir de madera certificada de origen sostenible, las cápsulas se conciben como una excelente alternativa para trabajar en casa, pero en un espacio independiente que no interfiera con el funcionamiento diario del hogar.

Si se creía que las innovaciones modulares tenían su foco sólo en el extranjero, es un error. Chile, a través de su amplia gama maderera y mediante la iniciativa de inquietos y emprendedores profesionales, no se queda atrás.

Estas viviendas se construyen en módulos a partir de paneles de contrachapado chileno de pino radiata y utilizan sistemas de aislación térmica creados a partir de lana de oveja, una membrana hidrófuga semipermeable y fachada de pino termotratado; dejando la casa absolutamente aislada y hermética.

Oep Schilling de Fiction Factory es el holandés que hace varios años comenzó con esta propuesta constructiva. Hace un año quiso expandirse, comenzando por el lugar de donde importa los materiales: Chile. Así llegaron a la empresa nacional Tronconoble, con quien se gestó esta sociedad que comenzó por capacitar personal, adquirir el equipamiento requerido y adaptarlas a las necesidades ambientales y técnicas del país. En lo concreto, Wikkelhouse está formada por secciones individuales de 1,2 metros de profundidad, las cuales se pueden conectar y desconectar fácilmente. En su gran mayoría han sido adquiridas como cabañas de descanso, estudios u oficinas, entregando total flexibilidad para añadir más módulos en el futuro.

Viga Aislación Pilar (VAP) es el nombre de la solución que el arquitecto chileno Alberto Mozó creó junto al equipo de Prefabrica Studio, oficina que lidera y que consiste en una solución técnica formada por dos láminas laterales de madera contrachapada, adheridas a un bloque de Poliestireno Expandido (EPS). Cada viga VAP tiene seis metros de largo y su ancho puede variar entre 600 y 610 mm, dependiendo del revestimiento que se quiera utilizar en el interior. Además, esta solución constructiva tiene la posibilidad de cumplir dos funciones al mismo tiempo: puede ser viga y pilar a la vez.

Esta versatilidad consigue crear espacios de acuerdo a las necesidades de los usuarios, quienes además pueden modificarlos fácilmente subdividiendo el espacio interior sin necesidad de recurrir a un calculista, dando la opción de hacer un tabique y eliminarlo en el futuro. Con esta creación, VAP optimiza al máximo el material por lo que casi no se generan residuos en la obra.

El proyecto, ganador del primer Torneo de Innovación en Madera, se basa en un nuevo sistema que logra simplificar la cadena de valor de la edificación en obra para paneles en entramado ligero de madera. El sistema se orienta en una nueva metodología en la elaboración de paneles verticales y horizontales prefabricados en madera, la cual posibilita que todo prefabricado pueda mantener terminaciones e instalaciones insertas desde fábrica y, con ello, que sea fácilmente montado en obra.

De esta forma se disminuyen las pérdidas, las cuales logran índices que varían entre un 28-35% en una construcción tradicional. Este ahorro es traspasado a la calidad de componentes y envolventes con el fin de poder ser un producto competitivo con otros sistemas constructivos tanto en el mercado nacional como internacional.

Por último, y si bien estos ejemplos dejan claro que en Chile hay un sinnúmero de proyectos modulares sumamente atractivos, siempre es positivo ir por más. Sobre todo si consideramos que el diseño sustentable modular también puede ser capaz, no sólo de influir en lo urbano, sino también en la visión, conciencia y estilo de vida de las personas. Como patrón, podemos mencionar el desarrollo de soluciones arquitectónicas para construir modularmente en altura, creando biociudades de bajísimo impacto ambiental y de asombrosas edificaciones.