De acuerdo con un informe del organismo, Chile muestra una especial debilidad en el área transportes. Además, destaca las dificultades en la capacidad de planificación y ejecución, entre otras cosas, por los largos procesos de aprobación que enfrentan los nuevos proyectos.

Aunque aparece sobre el promedio regional en los diferentes sectores, Chile todavía tiene deudas en infraestructura. Así lo señala el estudio “Construir oportunidades para crecer en un mundo”, publicado hoy por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), donde además de detallar los desafíos que se enfrentan a nivel nacional, entregan una receta detallada de las acciones que se pueden tomar.

En primer lugar y de manera general, el organismo multilateral llama la atención sobre los cuellos de botella que existen en infraestructura, destacando la desaceleración en la inversión. A su juicio, este escenario “refleja las dificultades en la capacidad de planificación y ejecución”, en vista de los “largos procesos de aprobación para proyectos nuevos y una productividad baja en el sector de construcción”.

Desafío en transporte. El estudio desmenuza por sector la situación nacional, recalcando que la brecha más relevante se produce en transportes. A su vez, en este campo la mayor debilidad está en la logística, con los ferrocarriles que tienen la “calificación más baja en infraestructura de calidad”.

De hecho, a la hora de proponer soluciones en el área en cuestión, el BID parte por señalar que en Chile es preciso “mejorar la calidad del sistema ferroviario y modernizar la estructura de la organización de la Empresa de Ferrocarriles del Estado (EFE)”. Asimismo, asegura que se deben asegurar las conexiones ferroviarias, particularmente entre puertos y zonas de producción.

Lo relativo a los trenes es solo una parte de los consejos dados por el BID en el sector en cuestión. Adicionalmente, llama a aumentar la capacidad portuaria, eso incluye los puntos de atraque “para acomodar a buques de mayor calado a largo plazo”; evaluar la liberalización del mercado de cabotaje; y desarrollar un plan maestro de transporte en ciudades, considerando tácticas público-privadas.

Otro aspecto abordado por el organismo son las concesiones, planteando que el país evalúe nuevos modelos. Particularmente, indica que se debe considerar “la construcción y gestión de sistemas de acceso a los puertos y la posibilidad de financiar servicios complementarios a través de estas concesiones”, alternativas que según el reporte “hasta ahora no han sido recogidas en los contratos”.

Otros desafíos. Fuera del nicho de transportes, el BID destaca que Chile enfrenta desafíos en el área de telecomunicaciones y conectividad, los que se vinculan con desequilibrio regionales. Puntualmente, señala que “es cada vez más difícil llegar a segmentos de la población que residen en zonas rurales con las tecnologías tradicionales, como líneas de cobre o cables, dada la topografía del país”.

En efecto, según documenta el mismo informe, a 2015 se acotaba a 42% el índice de penetración promedio de las TICs en los municipios rurales, cifra lejana al 70% que presentan los principales centros urbanos.

El cambio climático también trae riesgos para el país que debe atender la infraestructura, con especial atención a lo que este fenómeno implica a para la zona central, a juicio del BID, la más vulnerable.

En consideración de todo lo anterior, el organismo completa su receta con consejos de política y de marco instituciones. En el primero de ellos llama al desarrollo de infraestructura para el sistema de cuencas; elaborar de un plan de logística para la colectividad multimodal; vincular al turismo con otras actividades e implementar un plan que elimine los cuellos de botella, tanto a nivel urbano como interurbano.

Por otra parte, considera importante que el país adopte criterio sistemático en la evaluación de proyectos; aumente la coordinación en las operaciones gestionadas por el sector público (fundamentalmente el SAG y aduanas) y digitalizar la documentación; y -finalmente- fortalezca el apoyo público-privado.