Cuando asumió el gobierno se presentó el decreto que establecía el compromiso fiscal 2018-2022. En ese documento se explicitaba que la meta fiscal consistía en una reducción anual de 0,2 puntos del PIB del déficit estructural, partiendo en 2% del PIB. Es decir, hacia el año 2022, el déficit fiscal estructural se ubicará en 1% del PIB. Hasta ahora, esa trayectoria está siendo sobre cumplida, ya que pasó de -2% a 1,5% puntos del PIB. Para el cierre de este año esperaba un 1,4%, mismo nivel que se mantendría para el 2020.

Ahora, con este nuevo escenario y para hacer frente al financiamiento de la agenda social, el gobierno evalúa emitir un nuevo decreto donde fije la ruta fiscal. Esto, porque todo indica que esa ruta trazada deberá postergarse unos años.

De hecho, ayer el ministro de Hacienda, Ignacio Briones, dio pistas de que la convergencia a balance estructural se deberá postergar dada la contingencia. “Cuando se enfrenta una crisis de proporciones como esta uno tiene márgenes de maniobra transitorios, donde va a tener desviaciones de la meta de equilibrio fiscal estructural”, señaló Briones a Radio Cooperativa.

Asimismo, el secretario de Estado explicitó que la mitad de los US$1.200 millones se financiaría con deuda. No obstante, aclaró que “la responsabilidad fiscal no está en entredicho” y, por ello, recalcó que “se harán todos los esfuerzos para al final de este gobierno converger a un 1% de déficit estructural, que fue lo que se planteó al principio”.

Los economistas concuerdan en que es razonable que se postergue la meta de balance un par de años, considerando el actual escenario social, pero añaden que es importante mantener la meta de llegar a balance.

Felipe Alarcón, economista de EuroAmerica afirmó que “bajo las actuales circunstancias me parece razonable posponer la meta entre 4 a 6 años. Que es más o menos lo que estamos asumiendo para volver a una trayectoria de equilibrio”.

Cecilia Cifuentes, académica de la Universidad de Los Andes, subrayó que “el reagendamiento de la meta es lógico”, pero recalca que se debe mantener un objetivo de balance. “Si bien se posterga el calendario, se mantiene una trayectoria que ratifica mantener el compromiso fiscal que es uno de nuestros activos más valorados”.

Miguel Ricaurte, economista jefe de Itaú aseveró que “parece razonable que la convergencia vaya a tomar un poco más de tiempo considerando que una parte importante de las medidas de la del gobierno así como otros posibles cambios, seguramente implicarán algo más de gasto público”.

Carolina Grünwald, economista jefe de Banchile puntualizó que “es posible alcanzar la meta de 1% de déficit. Donde hay que tener cuidado es en el “ritmo” de avance de la deuda, eso importa mucho”.