Actualmente existen más de 700 edificios solo en Santiago, en etapas de planificación, construcción o entrega, que deben cumplir con las exigencias de la Ley de Ductos. Si un proyecto nuevo no cumple la normativa, no recibirá la recepción final ni los permisos para ser comercializado al público.

Para cualquier persona que busca adquirir un departamento nuevo, variables como la ubicación, distribución, orientación respecto a la luz natural y el acceso a servicios, son fundamentales al momento de tomar una decisión de compra. Sin embargo, desde 2018 se debe sumar una pregunta más a esta lista: ¿La propiedad nueva cumple con los requerimientos de la Ley de Ductos?

La Ley 20.808, mejor conocida como Ley de Ductos, desde 2018 obliga a las inmobiliarias a construir una Red Interna de Telecomunicaciones (RIT) que permita soportar las distintas tecnologías y capacidades de conexión a Internet, disponibles en el mercado. Con esto, los residentes tienen la opción de elegir y cambiar de proveedor de servicios de Internet, Telefonía, y TV de pago, eliminando cualquier restricción o actividad monopólica por parte de las empresas proveedoras.

Con esta disposición, los usuarios pueden optar a mejores y más estables servicios de telecomunicaciones, como Internet de mayor velocidad y ancho de banda para realizar videollamadas, streaming, además de clases y juegos online. Para cumplir este objetivo, la tecnología que mejor satisface estos requerimientos es la Fibra Óptica.

Respecto de las cualidades de conectividad de la Fibra Óptica, Ricardo Meneses, Key Account Manager Broadband de Furukawa Electric LatAm, explica que esta tecnología permite “transmitir datos de una manera más rápida, con velocidades que actualmente pueden alcanzar los 1000 Mbps en forma simétrica, esto es, la misma o similar en carga y descarga. Además, disminuye la latencia a niveles que permiten una experiencia prácticamente en tiempo real para actividades como la telemedicina, teleducación o en videoconferencias, todas prácticas que han registrado importantes incrementos en uso producto de la pandemia y el trabajo a distancia”.

De hecho, según cifras de la Subsecretaria de Telecomunicaciones (Subtel), entre enero y septiembre de 2020, el tráfico de Internet fijo fue de casi 11 millones de terabytes (Tb), esto es un 57% superior al mismo período en 2019, con 6,8 millones de Tb.

Ahora bien, ya que la Ley de Ductos permite que los residentes puedan optar sin restricciones al operador que ofrezca las mejores condiciones y calidad de servicio, los interesados en adquirir un inmueble nuevo deberán considerar el cumplimento de esta normativa al momento de cotizar.

José Joaquín Bravo, Gerente General de Artilec, distribuidor de tecnologías para desarrollos inmobiliarios, es enfático en señalar que, si un edificio residencial nuevo no cumple con los requerimientos exigidos por la Ley de Ductos, no recibirá la recepción final ni los permisos necesarios para ser comercializado al público.

“La Red Interna de Telecomunicaciones (RIT) debe incluir la capacidad de desplegar tecnologías como Fibra Óptica, coaxial y televisión digital abierta, cumpliendo con todas las exigencias y especificaciones técnicas para los materiales”, sostiene Bravo.

Actualmente existen más de 700 edificios, en etapas de planificación, construcción o entrega, que deben cumplir con la normativa exigida por la Ley de Ductos, la mayoría concentrados en las comunas de Ñuñoa y Santiago, y en las regiones de Valparaíso y Antofagasta. Este panorama abre la posibilidad para experimentar un crecimiento exponencial en la conectividad óptica residencial, elevando así el estándar de calidad y permitiendo que los usuarios accedan a mejores experiencias de servicios digitales.

“Una de las tecnologías más competentes y de vanguardia para cumplir altos estándares es la arquitectura de red FTTH (Fiber-To-The-Home), y FTTA (Fiber To-The-Apartment). Éstas son redes de transmisión de alto desempeño, totalmente ópticas, con capacidad de llegar directamente a la residencia del usuario. Se trata de una Fibra Óptica que es especial, pues puede soportar niveles de curvatura muy bajos sin perder performance o sufrir daño, además de la facilidad de instalación en ductos de edificios y así llegar a todos los departamentos a implementar con esta tecnología”, precisa Ricardo Meneses de Furukawa Electric LatAm.

En tanto, respecto a las construcciones antiguas, anteriores a la entrada en vigor de la Ley de Ductos, José Joaquín Bravo de Artilec, afirma que, aunque no están obligadas a implementar las nuevas exigencias, “las que puedan hacerlo y sus infraestructuras se los permiten, probablemente las adoptarán en forma voluntaria, ya que los beneficios para la comunidad serán enormes y también adquirirán un mayor valor de mercado”.
Finalmente, con la Ley de Ductos, Chile se ubica como pionero en América Latina en ofrecer una solución por la vía legal para mejorar la conectividad de telecomunicaciones en el sector inmobiliario.