La industria inmobiliaria sigue recibiendo reveses. Cada semana que pasa, el sueño de la casa propia se vuelve más lejano, los precios de los inmuebles están más caros, las tasas de los créditos hipotecarios no han dejado de subir y los plazos disminuyeron de 30 a 20 años. La primera semana de noviembre el promedio llegó al 4%, de acuerdo a los datos entregados por el Banco Central, situándose en su nivel más alto desde junio de 2014.

Además, la actual “inestabilidad política” ha impactado negativamente en el sector inmobiliario. “Estos dos factores influyen en la confianza y además en el comprador final, que no tendrá acceso al crédito y que calculaban su monto de dividendo y éste ha subidos un 70%, por el menor plazo de crédito hipotecario y alza de tasas”, asegura Max Schnitzer, Gerente General de Grupo Alpha.

El profesional agrega que, “una de las principales problemáticas que enfrentamos hoy, es la disminución, en al menos un 50%, de la entrega de permisos de edificación por parte de las municipalidades. Yo atribuyo esta situación en un gran porcentaje a la inestabilidad política del país y otro porcentaje al alza de tasas hipotecarias”.

A esto se suma que los costos de los proyectos se dispararon por el alza de materiales y los costos de fondos de inversionistas subieron, porque el consumidor final no podrá comprar, y esto genera que, en vez de vender una propiedad en dos años, ahora podrían demorarse cuatro.