Sin revertir la desaceleración observada desde mediados de la década pasada, las estimaciones para 2020 indican que la productividad total de factores (PTF) cayó 0,7%, de acuerdo con el informe de la Comisión Nacional de Productividad (CNP).

En paralelo, preliminarmente el indicador que excluye al sector minero retrocedió un 0,1% en el período.

Esto en un contexto en que las medidas sanitarias «impidieron que el trabajo se desenvolviera en forma normal, lo mismo que la fuerza de trabajo, por lo que las estimaciones son especialmente sensibles a los supuestos respecto de la intensidad de uso de los factores productivos», señaló el análisis de la CNP.

Con ello, por segundo año consecutivo la PTF total evidencia una contracción luego que en 2019 registró una merma de 1,1%, mientras que sin minería el indicador cayó 1,7%.

«Desde un punto estadístico, los dos años son suficientemente malos y ratifican que no somos capaces de retomar un crecimiento (de la PTF) razonablemente acelerado que debe estar por sobre el 2%», comentó el presidente de la CNP, Raphael Bergoeing.

Explicó que las características de esta crisis ocasionada por la pandemia -a diferencia de lo que ocurrió en el estallido social de octubre de 2019 – con severas reestricciones sanitarias, le permiten suponer que el uso de tecnologías en los ámbitos de la educación y en el mercado del trabajo que se puede realizar a distancia «ayudaron» a que -a pesar de lo profundo de la crisis- la caída en la productividad fue menos profunda que la baja de la actividad «porque fuimos capaces a distancia de generar ese valor agregado».

Al considerar los datos del periodo 2015-20, la consejera de la comisión, Verónica Mies, explicó que aún no es posible sostener que haya un cambio significativo en la tendencia de desaceleración que viene registrando la PTF desde hace 20 años, «situación que plantea importantes desafíos para el crecimiento potencial de largo plazo de la economía y su desarrollo», puntualizó.

El secretario ejecutivo de la entidad, Rodrigo Krell, señaló que «la pandemia implicó una caída en las ventas de alrededor de 18%, comparando con el mes de marzo (inicio de la pandemia). Entre marzo y junio de 2020, las ventas de las Pymes cayeron en un 25%, mientras que en las grandes disminuyeron en un 16%».

Por sector económico, los más afectados fueron Artes y Entretenimiento, Hoteles y Restaurantes, y Construcción, con caídas de 69%, 46% y 39%, respectivamente. En contraste, la Minería, Información y Comunicaciones, Electricidad y Gas y Salud, son los que mantuvieron sus ventas «relativamente estables», con una merma máxima de 2% entre marzo y junio de 2020, según el reporte.

Respecto a la cantidad total de compañías activas, el descenso es «principalmente atribuible a las empresas de menor tamaño», ya que durante 2020 paralizaron 15 mil empresas pequeñas y mil empresas medianas.

En el empleo, se determinó que la demanda de trabajo, medida a través de la cantidad de avisos y de vacantes, si bien cayó durante el estallido social que se produjo en octubre de 2019 (-17,6% y -24,6%, respectivamente), se redujo aún más tras la llegada de la pandemia (-41% y -44,9%, respectivamente). Adicionalmente, cayó el porcentaje de empleos ofrecidos por jornada completa y se elevaron los requerimientos de experiencia y nivel educacional.

Por el lado de los oferentes, el análisis señala que las postulaciones cayeron «significativamente».