La Alcaldía le presentó al Cabildo Distrital los 565 artículos que componen el documento final, este debe ser estudiado y discutido por los concejales en un plazo máximo de tres meses, para así definir el futuro de la capital por los próximos 12 años. La decisión que tomará el Concejo, con respeto a la aprobación del Plan de Ordenamiento Territorial (POT), es clave pues lo allí establecido determina el cómo, el cuándo y el dónde se puede construir en Bogotá, y afecta al Gobierno, al sector privado y a los ciudadanos.

Precisamente uno de los objetivos principales de la hoja de ruta, como muchos definen al POT, es que los habitantes de Bogotá tengan una mejor calidad de vida. Entre sus principales retos está habilitar suelo para vivienda de interés social, permitir una ciudad multiusos con estricta mitigación de impactos, integrar la estructura ambiental al sistema de espacio público, para lograr una ciudad compacta, densa y cercana.

La secretaría de Planeación estimó la construcción de 834.000 viviendas para los próximos 12 años. Andrés Ortiz, secretario Distrital de Planeación explica que “Bogotá genera cerca de 36.000 viviendas formales al año, y casi 20.000 en un crecimiento vertical informal, generando hacinamiento urbano por falta de espacio público. El reto del POT es que esas 56.000 viviendas se produzcan de manera formal, con un urbanismo de calidad que brinde equipamientos y vías de transporte público masivo”.

Sin embargo, esta propuesta fue una de las causas para que el 66% de los expertos del Consejo Territorial de Planeación (CTDP) emitiera un concepto negativo sobre el POT. Roberto Pombo, presidente del CTDP, señala que esto generaría daños graves en términos económicos, ambientales y sociales.