El 2018 cerró con un dato importante para el subsector de edificaciones: el PIB aumentó 1 por ciento y empezó a trazar el camino de una recuperación que aún está en proceso, pero que –por fin– pasó a un terreno positivo, tras varios registros a la baja.

De hecho, en el 2017 el indicador reportó una variación de -5,2 por ciento. Cierto, aún falta consolidar la corrección que se está presentando, pero comenzar el año con ese crecimiento –así los más escépticos lo definan como “muy leve”– debe leerse como una ganancia y un medidor para ver con más optimismo al sector constructor en el segundo semestre del año, y, sobre todo, en el 2020.