En el primer trimestre del año, la financiación para la compra de vivienda sumó $1,5 billones, de los cuales el 54% fue para oferta nueva y el resto, para usada.

Según el Dane, el valor de los créditos desembolsados disminuyó 5,6% frente al mismo trimestre del 2018. Incluso, los datos para los dos tipos de vivienda también registraron caídas: 6,6% y 4,4%, respectivamente.

La situación no fue diferente para el indicador de la cantidad de unidades residenciales financiadas, ya que, según la entidad estadística, sumaron 26.177 que significaron una variación de -5,4% respecto al mismo periodo del año pasado. De estas, 15.843 fueron nuevas y 10.334, de segunda.

En cada caso, el resultado fue negativo: las primeras decrecieron 7,6% y las segundas, 1,9%.

El Dane también analizó el comportamiento en las diferentes entidades que prestan para la compra de este tipo de oferta y aunque la banca hipotecaria sobresalió por movilizar el mayor monto ($1,4 billones), el indicador representó una variación de -3,9% en el periodo analizado. Lo mismo sucedió con el Fondo Nacional del Ahorro (FNA), con -21,5%, mientras que las cajas y los fondos de vivienda reportaron un alza de 114,9%, pero con un (a través de $5.006 millones prestados para la inversión).

Estos últimos también se mantuvieron al alza en el indicador del número de casas y apartamentos financiados, ya que en el lapso analizado tuvieron un aumento de 51,2%, aunque se debe tener en cuenta que con solo 62 unidades.

Es importante hacer esta salvedad, ya que –por ejemplo– en el FNA y en la banca hipotecaria el indicador registró variaciones de -32,1% y -0,5%, pero respaldó más negocios (2.978 y 23.137, respectivamente), si se compara con las cajas y los fondos.

Esta diferencia, obviamente también se confirma al analizar el dato en términos de distribución del valor del crédito desembolsado, pues la banca participó con 90,8% del total; el FNA, con 8,9% y las cajas y los fondos de vivienda, con 0,3%.

Otro resultado tiene que ver con la vivienda de interés social (VIS): del monto total de créditos entregados para la adquisición, el 26,2% se otorgó para este segmento, pero al mirar su participación, alcanzó el 47,4%. Aun así, el número de VIS financiadas registró un decrecimiento de 7,4% frente al mismo trimestre de 2018, mientras que las de rango medio y alto, en medio de las eventualidades y las cifras a la baja, estuvieron por encima.

El Dane también registró en el informe el comportamiento por regiones y la ciudad de Bogotá, y los departamentos de Antioquia y Valle del Cauca concentraron el 63,4% del valor total del crédito entregado para la adquisición.

Por su parte, el decrecimiento total del 5,6% del valor de los préstamos desembolsados en el periodo estudiado, se explicó, principalmente, por el comportamiento de Bogotá y Santander, que restaron –en conjunto– 4 puntos porcentuales a la variación consolidada. El departamento de Cundinamarca también registró una variación de -15%. En términos generales, los resultados estarían ligados a la disminución de la oferta nueva, y, con esta, a una menor dinámica en las ventas. Algo que, de una u otra forma, confirmó el dato del PIB sectorial, específicamente el de edificaciones que se contrajo en el primer trimestre del año, a un ritmo del 8,8% anual.