A tan solo un mes de finalizar uno de los hitos más significativos de la construcción de Atrio, el cierre de estructura de la torre norte, han salido a la luz diferentes casos de innovación en las prácticas de la construcción que bien pueden convertirse en un referente para mejorar los procesos de esta industria en el país.

(La torre norte del Atrio alcanzará la cima este viernes).

Desde el inicio de la construcción de la obra se evidenciaron nuevas necesidades debido a diferentes factores como las condiciones del terreno, la magnitud misma del proyecto y la utilización de materiales, por mencionar algunas.

Uno de los primeros retos que tuvo que resolver el proyecto fue la construcción de la placa de cimentación, la base sobre la que se construye un edificio y que se encarga de repartir el peso de la construcción sobre toda la superficie. Sólo en esta obra se utilizaron 7.369 metros cúbicos de concreto, el equivalente al contenido de 1.000 mezcladoras de este material.

Para la construcción de la placa de cimentación, registrada como la más grande que se haya construido en la historia del país, tuvo que hacerse una modificación en la fórmula del concreto para garantizar que las deformaciones de la edificación sean uniformes y que con el tiempo todos los niveles de las torres se mantengan planos.

Iniciando el proceso de la instalación de la fachada, un sistema flotante de 40 mil metros cuadrados y diseñado exclusivamente para cubrir las torres de Atrio, se debieron adoptar novedosas prácticas de logística en transporte e instalación.

Previo a la construcción de la estructura, se realizó un prototipo a escala de 100 metros cuadrados el cual se sometió a pruebas sísmicas y contó con la verificación de autoridades competentes en Italia que ratificaron su máximo desempeño.