En pleno siglo XXI, en un mundo de libros electrónicos, periódicos digitales, empresas sin facturas en papel, el Grupo Carvajal, que comenzó con una imprenta editorial, se sigue moviendo como pez en el agua, tras navegar durante 115 años, a veces sobre aguas tranquilas y en muchas ocasiones entre las peores tormentas.

En el recuerdo va quedando el directorio telefónico, que surgió en los albores de los años 60 como uno de los productos de Carvajal a través de Publicar, empresa con la cual ampliaron la visión de la impresión publicitaria.

La compañía aguantó golpes, como el de la Gran Depresión de 1929, que finalmente los llevó a la bancarrota, un momento duro que luego sirvió de plataforma para abrir nuevos negocios.

En las memorias de esta empresa hay diversidad de búsquedas: desde creación de marcas de cuadernos, como Norma, Kiut, Jean Book, hasta incursión en grandes licitaciones tecnológicas. Por ello quizás, en este momento de una nueva revolución industrial, está aún más fortalecida.

Y es que el mismo nacimiento de la empresa fue una rareza. Empezó como una imprenta comercial con la que Manuel Carvajal Valencia se lanzó a prestar un servicio inexistente en el que entonces era un pueblo bucólico (Cali), lleno de frondosos cañaverales, hatos de ganado, 30.000 habitantes de viviendas alejadas una de otra, sin el menor vestigio de que por allá pudieran llegar pronto los servicios públicos.

Lejos del pensamiento de Carvajal Valencia estaban cifras como las 275.186 toneladas que representaron la producción vendible en el 2018 de Carvajal Pulpa y Papel, una de las seis líneas de negocio de la compañía, además de Empaques; Muebles de Oficina, Educación, Tecnología y Propiedad Raíz.

Solo con la línea de Pulpa y Papel, el año pasado, el Grupo empresarial tuvo un resultado financiero consolidado de $ 817.728 millones, 9 % más que en la anualidad inmediatamente anterior, según el informe de la compañía.

Hace más de un siglo, en 1907, después de tres años de probar con la imprenta comercial, Carvajal Valencia había dispuesto de un capital que hoy no alcanzaría ni para comprar un dulce. “Con 200 pesos formalizó su actividad comercial con sus hermanos y constituyó la firma Carvajal & Cía.”, según registran las memorias. Desde entonces, el secreto para recorrer un camino de más de un siglo y seguir como un joven lleno de vida ha sido la reinvención.

“Creo que no existe una fórmula única. Lo que hacemos es adaptarnos a las nuevas circunstancias, entrando en nuevos negocios y, eventualmente, abandonando negocios que ya no tienen la fortaleza del pasado”, expresó Bernardo Quintero Balcázar, actual presidente de la organización.