La economía colombiana crecería el próximo año al 3,3%, pero tendrá que tener cuidado a diversos factores macroeconómicos, tanto internos como externos. Así lo concluye un reporte de Anif y AON, que detalla que “en dicho pronóstico cabe mucha incertidumbre por cuenta de la desaceleración económica mundial y las fragilidades estructurales que demuestran el mercado laboral y las cuentas fiscal-externa”.

En tanto, el reporte añade que en materia de mercado laboral, se podría esperar alguna reversión marginal en la tasa de desempleo, “seguramente promediando niveles del 10.5%. Sin embargo, ello dependerá en gran medida de que se consigan aceleraciones de la economía hacia sus niveles de largo-plazo y de que no se cometan los errores del pasado en cuanto a los reajustes salariales”.

En el frente fiscal, Anif y AON afirman que el próximo año, los alivios tributarios en impuesto de renta al sector corporativo comenzarían a restarle al recaudo, poniéndolo en una peligrosa trayectoria descendente hacia el 13,8% del PIB y hacia el 13,4% al 2022.

Según Julián Ávila, gerente en consultoría en riesgos de AON, “respecto de dos sectores emblemáticos para la economía colombiana como el financiero y la construcción, vale la pena anotar que: i) el mayor crecimiento de las actividades financieras son el reflejo de la madurez del sector en Colombia, siendo los motores de este crecimiento la identificación de la cartera y el aumento de la inclusión financiera; y ii) la contracción en el sector de la construcción vertical obedece a la falta de dinamismo en la venta de viviendas de alto valor y oficinas, dado el elevado precio del metro cuadrado en las ciudades y el efecto disruptivo de competidores tales como los co-workings”.

Por su parte, Nelson Vera, vicepresidente de Anif, indicó que “en un complejo entorno global, es de destacar que la economía colombiana muestra resiliencia, observándose una moderada recuperación a ritmos cercanos al 3% en 2019”.

Para el 2020, añadió, “habrá también que monitorear los efectos del expediente de protestas-paros no solo sobre el desempeño económico del cierre de año, sino sobre la capacidad del gobierno para tramitar soluciones estructurales en los complejos frentes laborales, pensionales y fiscales.

En esto último no podemos llamarnos a engaños: las políticas y gestos populistas podrán calmar momentáneamente las marchas y protestas, pero en verdad solo posponen el descontento social”.

Y concluyó diciendo que la presión tributaria estaría cayendo del pico del 14,5% en 2015 hacia un 13,7% del PIB en 2020 (similar a la observada en 2018) y probablemente a solo un 13,3% del PIB para 2022.

“Todo ello es ahora susceptible de empeorar por cuenta del mayor drenaje tributario del IVA de la versión 2.0 de dicha Ley de Financiamiento ante las presiones de los persistentes paros y protestas”, afirmó Vera, refiriéndose a los cambios incluidos en la reforma de las compensaciones de IVA y la reducción de aportes de pensionados.