El Gobierno tiene una meta de 520.000 viviendas de interés social para este cuatrienio. Cerca del 70 % de esas unidades se construirán en 14 zonas priorizadas en el país, incluyendo dos que están en Barranquilla y Cartagena, en áreas que se vienen desarrollando desde hace 10 años. Se trata de los macroproyectos Villas de San Pablo y Ciudad del Bicentenario, en ese orden.

Estos dos desarrollos nacieron en el marco de la ley de macroproyectos de vivienda de 2006 –bajo la cual nacieron otros como Ciudad Verde, en Soacha– y empezaron a operar en 2008, bajo la gestión de la Fundación Mario Santo Domingo. Sin embargo, pese a que ha pasado más de una década, es claro que todavía queda mucho por hacer.

En Villas de San Pablo hay 57 hectáreas urbanizadas y un total de 2.321 viviendas, pero todavía hay 80 hectáreas para aprovechar y espacio para unas 13.000 viviendas más. En el caso del macroproyecto en Cartagena, en la actualidad hay 58 hectáreas urbanizadas y un total de 4.182 viviendas construidas, pero el potencial es de 388 hectáreas y 40.000 viviendas.

Esa oportunidad es la razón del “relanzamiento”, en palabras del viceministro de Vivienda, Víctor Saavedra, que se está haciendo de estos macroproyectos, para inyectarles más recursos y, aprovechando la experiencia, vigorizar el ritmo del desarrollo.

Los recursos nuevos tienen énfasis en lo que se conoce como “equipamientos”, lo que, según José Francisco Aguirre, director de la Fundación Santo Domingo, ha hecho especial este modelo de desarrollo: no entregar viviendas y luego preocuparse por el entorno, sino asegurar que la comunidad desde el comienzo tenga acceso a servicios de educación, salud, deporte, entre otros.

Según Aguirre, hacer ese nivel de inversiones es posible en el marco de alianzas público-privadas organizadas. En estos casos, la Fundación Santo Domingo es la gestora de los proyectos, pero su administración y las decisiones de inversión se toman en conjunto con la Fundación, el Gobierno Nacional y el gobierno local, es decir, las alcaldías de Barranquilla y Cartagena.

Para materializar las viviendas, por ejemplo, participan desarrolladores privados, que tienen que salir a buscar cierres financieros para sus proyectos, cuyos rendimientos vuelven al patrimonio de los macroproyectos para seguir invirtiendo. “La Fundación, el Gobierno y el municipio no tienen ganancia por este proyecto. Lo que se venda en suelo y se desarrolle en vivienda es para el mismo desarrollo de la zona”, aclara el viceministro.

En el corto plazo, en el macroproyecto de Barranquilla se habla de unos $25.000 millones provenientes del Ministerio de Vivienda para colegios, centros de desarrollo infantil y parques, y unos $6.000 millones para un centro de economía naranja, cuyo origen son los rendimientos del macroproyecto.

Para Cartagena, por su parte, en alianza con el Ministerio, la Alcaldía y la Fundación Pies Descalzos se han destinado recursos por $15.500 millones para la construcción de un colegio y un centro de desarrollo infantil para la comunidad de Villas de Aranjuez, y $7.000 millones para un Centro Sacúdete, en el que también participan Coldeportes y el Sena para la formación deportiva y en innovación para la comunidad. “De otra parte, ya se encuentra aprobada una inversión adicional por $16.500 millones por parte del Ministerio de Vivienda para la construcción de un colegio, un centro de desarrollo infantil y un parque”, explicó la Fundación.