El retorno no está siendo fácil para todos. Un sondeo de percepciones realizado por CADEM, muestra que “preocupación”, “miedo” y “angustia” son las emociones predominantes entre quienes vuelven a trabajar y quienes están ad portas de un regreso. Hay quienes no quieren retomar sus rutinas anteriores a la pandemia, y otros ven el lado positivo y retornan con una actitud optimista.

Para comprender el impacto que la pandemia ha tenido en lo que las personas necesitan y esperan de la oficina, Steelcase llevó a cabo una investigación en 10 países en la que participaron más de 32.000 personas en múltiples estudios. La síntesis de estos estudios reveló cinco necesidades generales que impulsarán macro cambios en la experiencia laboral y conducirán a nuevas formas de planificar y diseñar las oficinas:

1.Estar y sentirse seguros es una de las grandes necesidades. Una oficina nunca tuvo que ayudar en la mitigación de la propagación de una enfermedad, pero hoy la decisión de dónde trabajar, también se basará en que tan preparada esté la empresa en ese ámbito, de la misma forma en la que esperan que se cuente con normas de seguridad para incendios, sismos, peligros de tropiezo o cualquier otra medida de seguridad.

Steelcase explica que las organizaciones pueden hacer que el espacio de trabajo sea aún más seguro desde el diseño. Comprender cómo se mueven los patógenos a través de un entorno ayudará a las empresas a desarrollar nuevas estrategias sistémicas para poder prevenir infecciones en el trabajo. Además de los cambios en los sistemas de climatización, los espacios de trabajo pueden diseñarse reduciendo la densidad, cambiando la geometría (ángulos y orientación de los muebles) y aumentando la división para limitar la distancia a la que pueden viajar los patógenos.

2.Mayor sentido de pertenencia: En todos los países donde se hizo el sondeo, las personas revelan que su mayor preocupación al trabajar desde la casa es sentirse aislado, y la principal razón por la que desean volver a la oficina es poder relacionarse con sus compañeros de trabajo. Además de los rituales propios de la oficina, el contacto cara a cara facilita la interacción, independiente de que las plataformas virtuales ayudan mucho, el estar en un determinado espacio trabajando, observando las expresiones faciales o la disposición corporal, hace una diferencia positiva. En el trabajo, a las personas les gusta sentirse parte de algo, que no solo es bueno para su bienestar sino que también ayuda a lograr resultados comerciales.

3.Ser productivos: Es otro de los temas mencionados en el estudio. El deseo de las personas de hacer algo significativo no ha hecho más que aumentar durante la crisis. Aunque algunos experimentaron un gran incremento en su productividad en los primeros días de la pandemia, la mayoría solo quieren ser valiosos y sentir que su trabajo tiene una finalidad. Los tres principales factores que las personas dicen que quieren que su oficina les proporcione están relacionadas con su productividad: colaborar con otros de manera efectiva, poder acceder más fácilmente a herramientas y recursos y la posibilidad de poder concentrarse.

4.Comodidad: El sondeo también arrojó que antes de la pandemia, el 40% de las personas afirmaban que necesitaban cambiar de postura con frecuencia debido al malestar físico. Durante el confinamiento, mucha gente tuvo que improvisar y trabajar desde sofás, mesas de cocina e incluso camas. El dolor, las distracciones y el estrés han hecho que la gente eche de menos un concepto amplio de la comodidad. Necesitan poder contar con la posibilidad de trabajar adoptando distintas posturas, cambiar de entornos y moverse a lo largo de la jornada. Necesitan un entorno tranquilo y sin distracciones.

5. Control: Las personas quieren opciones para poder elegir dónde trabajar o adaptar los espacios según la tarea que estén realizando o cómo les guste trabajar. Aunque algunas creen que trabajar desde casa les ha permitido controlar su día a día y evitar distracciones, el 35% afirmó que quería estar en la oficina para poder trabajar en un entorno tranquilo y profesional, lo que sugiere que nuestra casa no es siempre el lugar ideal para concentrarse.

Según explica Andrés Neut, Gerente Comercial de Bash Interiorismo, representante de Steelcase en Chile, este punto es sumamente importante y marca un hito clave en el diseño actual y futuro.

“Los espacios de trabajo deberán contar con lugares de usos múltiples que puedan albergar diversos tipos de actividades. Históricamente diseñados para la permanencia, los edificios de oficinas han estado basados en arquitectura, tomas de potencia y mobiliario fijos. De cara al futuro, las organizaciones quieren espacios que puedan adaptarse fácilmente a los cambios de lugar y modo de trabajo de las personas, así como responder a las cambiantes circunstancias comerciales”, agregó.

El equipamiento deberá moverse fácilmente para permitir que los espacios puedan ampliarse o reducirse según las necesidades. Una de las líneas exponentes de esta tendencia es Flex Collection de Steelcase que incluye escritorios, separadores, pizarras, carros adaptables y que se pueden trasladar de un lugar a otro. Las experiencias físicas y digitales estarán perfectamente combinadas para respaldar la colaboración a distancia mientras las personas trabajan en distintas ubicaciones.

Aunque vivir una crisis no ha sido fácil para nadie, se puede aprovechar este momento como catalizador para reinventar una oficina que no sea solo un receptáculo para el trabajo, sino un lugar que cree una comunidad donde las personas puedan tener un nuevo sentido de pertenencia, resiliencia y propósito.