Ante la pregunta de cómo funciona su emprendimiento, el equipo del proyecto MPZero recurre al ejemplo más simple que tiene. “Para que todos entiendan, nos basamos en el típico experimento del colegio, donde tomabas un globo y lo frotabas en la cabeza. Lo que hacías con eso era cargarlo eléctricamente, para luego acercar pedacitos de papel que se pegaban de inmediato. Nosotros hacemos lo mismo pero con partículas de humo, las que también se pegan como los papelitos a las paredes internas del tubo de la estufa, que sería el globo. Al cargarlas eléctricamente, esas partículas se polarizan y atraen, permitiendo una combustión al interior más eficiente”, anticipa Ricardo Soto al teléfono desde Concepción, uno de los integrantes del equipo.

Al mismo tiempo que define didácticamente la precipitación electrostática —un proceso de ionización de partículas mayormente utilizado en grandes industrias—, Soto también lo está haciendo sobre MPZero. Se trata de un equipo, diseñado por este arquitecto y los ingenieros Eduardo Burboa y Esteban Soto, que reduce en un 90% las emisiones contaminantes de las estufas con calefacción a leña y otros equipos similares que componen una de las mayores fuentes de contaminación atmosférica en Chile.

MPZero obtuvo el primer lugar del Wood Startup Challenge, la convocatoria organizada por Madera21 de Corma para startups ligadas al desarrollo e innovación en madera que se enmarcó en la Semana de la Madera 2020. ¿Qué mayor galardón para quienes buscan mejorar la calidad de vida de mucha gente? De acuerdo a la memoria que los ganadores entregaron para el concurso, este proyecto se entiende para todo equipo de combustión a leña, lo que significaría cerca de un millón 200 mil unidades, como las que aproximadamente tiene nuestro país.

“Si hoy en día hacemos una relación con el COVID-19, hay ciudades del centro y sur de Chile donde desde hace años se debería andar con mascarilla en invierno, porque sus niveles de contaminación son casi los mismos de ciertas ciudades de China donde sí las ocupan. Hay estudios de ciertos periodos que determinan algunas ciudades chilenas como las más contaminantes del mundo: Temuco, Padre Las Casas y Coyhaique sobre todo, tienen niveles de escala global”, dice Soto.

La calidad del aire que viven esas y otras ciudades del país es el principal foco de esta startup originada en la Universidad de Concepción, donde se conocieron los actuales socios de MPZero. En dicha casa de estudios trabajaron en conjunto para ciertos proyectos de innovación y luego cada uno continuó con empleos particulares, hasta que entre todos surgió el interés por repensar un modelo comúnmente utilizado en centrales termoeléctricas: los precipitadores electrostáticos.

La eficiencia de estos sistemas, junto con sus conocimientos en innovación tecnológica, administración, energías renovables y tecnologías limpias, los llevó a pensar en una posibilidad: reducir esa tecnología a una escala menor, necesariamente residencial y funcional, donde el usuario pueda instalarla y monitorear el rendimiento de combustión de la leña.

Era 2016 y estos tres profesionales ya indagaban en pruebas de voltaje y potencia, mediciones del material particulado y de resistencia al fuego. Después se sumaron a sesiones de pilotaje y, en 2017, sus primeros productos ya estaban en el mercado. Actualmente sus filtros se encuentran en etapa de validación comercial y en búsqueda de capital, el que ya han obtenido en ciertas instancias como Impacta Energía, Capital semilla y el programa de Protección de Propiedad Intelectual de Corfo.

Ricardo Soto, de respuestas amplias y notorios énfasis, trae recuerdos de la primera prueba que tuvieron de su equipo, en Coyhaique. En dicha instancia se comprobó que la emisión del material particulado se redujo en un 90%, aunque eso no era lo único, supieron de algo más. El filtro instalado también logró una mayor duración de la leña, disminuyendo la velocidad con que esta se quemaba al interior de la cámara de calor. Hoy eso que encontraron es un número: 20% de ahorro por carga de leña.

“Es importante considerar que las estufas a leña tienen condiciones de combustión poco homogéneas. No es como una estufa a pellet, donde el combustible baja de forma controlada y uno puede medir la variación de entrada del mismo. La leña es diferente, la gente no sabe con qué tipo de humedad la usa o de qué tipo es; unas variables que intervienen en la cantidad de emisiones que se producen. Nuestra propuesta es que sea un sistema completamente interno al de combustión de la estufa y que todo lo que pase ahí se reduzca en cuanto al volumen de emisión generado”, explica Soto.

Esa transversalidad también se considera para la instalación del filtro de MPZero, ya que se buscó que los mismos usuarios fueran instalando este servicio en sus propios equipos.