Su preocupación por descontaminar la bahía El Ferrol de Chimbote y aprovechar el lodo orgánico acumulado allí por más de 60 años, motivó que la joven ingeniera civil Maritza Carolina Zapata Altamirano crease un ladrillo hecho en parte con ese residuo. La invención le valió la medalla de bronce y dejar en alto al Perú en la Feria Internacional de Invenciones de Corea del Sur-Kiwie 2020.

La inventora de 26 años de edad, egresada de la Universidad Nacional del Santa, había planteado este tema en su tesis para convertirse en ingeniera civil. Desarrollar la idea hasta tener un prototipo le demandó alrededor de ocho meses de investigación. “Lo más difícil fue extraer el lodo, dado que la sedimentación varía a lo largo de la bahía”, expresó.